Aston Martin es una firma con una personalidad por encima de la media. Tienen la capacidad para mezclar deportividad y elegancia como pocos saben hacerlo, consiguiendo coches por los que no pasan los años. Pero siempre se llega a un puno en el que hace falta un cambio, romper con el pasado y afrontar una nueva etapa con fuerza y con ambición. Así lo han debido pensar también en la marca cuando se pusieron manos a la obra con el nuevo Aston Martin Vantage.

La firma británica está enfrascada en un cambio importante. Lo han ido demostrando no sólo con las diferentes comunicaciones oficiales, sino con modelos y con diferentes proyectos. Por un lado, el Aston Martin Vulcan, espectacular donde los haya. Luego el proyecto Valkyrie, que será uno de los deportivos más alucinantes del mundo cuando salga a producción. El DB10 de la película Spectre es otra muestra del cambio que afrontar en la marca y el nuevo buque insignia, el Aston Martin DB11, es el primer paso en la calle respecto a este cambio.

Aston Martin Vantage vista trasera

Pero nunca ha sido tan obvio como ahora. El nuevo Aston Martin Vantage es la confirmación de que la marca, con una ambición nunca vista, se adentra en una nueva etapa donde no van a dar tregua. Rompen con el pasado, pero no pierden su esencia. Dan paso al futuro, pero lo hacen con elegancia, con estilo y con una clase que sólo Aston Martin es capaz de alcanzar. Con el nuevo Vantage se rompe incluso con el DB11, con quien comparte algunas cosas como un 30% de los componentes del chasis o el motor V8 biturbo, pero que queda en solitario con unos rasgos que pueden resultar incluso clásicos frente al compacto deportivo británico.

El diseño del nuevo Vantage es, a todas luces, de lo más atrevido que ha desarrollado la marca para sus modelos de producción. Está claramente basado en el Aston Martin DB10 Spectre y en el mencionado Vulcan, llegando a unos rasgos nunca vistos. El frontal es potente, con una entrada de aire de tamaño respetable pero con las típicas firmas de Aston. La trasera es quizá más atrevida, con esos pequeñísmos pilotos que se une mediante una fina tira en el portón del maletero. No obstante, sus proporciones son las clásicas, con un morro muy largo, una cabina muy redondeada y atrasada, junto con unas caderas musculosas e imponentes.

Aston Martin Vantage en circuito

Bonito, como todo Aston Martin. Pero también lo es en su habitáculo. Aquí, la firma británica siempre ha sido muy conservadora, muy clasista. Todo eran formas elegantes, sin estridencias ni inventos raros. La clientela de Aston Martin es muy específica y la marca lo sabe. Pero, para la ocasión, todo eso ha quedado relegado a un segundo plano. Y esto es importante, no se deja de lado, sino que toma otra importancia diferente. Todo es su interior es nuevo, desde los asientos hasta los paneles de las puertas. Como pasa con la carrocería, se rompe con lo visto hasta el momento y ahora, sus formas son más deportivas, más juveniles y atractivas, pero conservando la clase típica de la marca con una combinación de materiales y colores de gusto sobresaliente.

Muchos han criticado la presencia de tanto botón, pero Aston Martin afirma que pretenden conservar el ‘tacto analógico’ de todos sus modelos. Además, el conservadurismo de la marca aquí se hace especialmente fuerte, combinándose con tecnología y materiales como la fibra de carbono. Toma mucho protagonismo la pantalla central del salpicadero y algunos mandos de origen Mercedes, como el pack táctil situado en el túnel central. Pero no impide que todo desprenda ese aire especial de todo Aston.

Habitáculo del Aston Martin Vantage

Bajo toda esta nueva imagen, se esconden cosas interesantes. Por ejemplo, el chasis de aluminio, basado como hemos dicho en el usado por el DB11, tiene un 70% de componentes nuevos y específicos para el Vantage. Se une a unas suspensiones regulables con un desarrollo en sus tarados especial para el modelo y tres opciones de dureza a elegir (Sport, Sport Plus y Track), así como unos generosos frenos de 400 milímetros delante con pinza de seis pistones y 360 milímetros detrás, con pinzas de cuatro pistones.

Pero lo importante, lo que marca realmente el futuro de la marca y también del modelo es el motor. El V8 4.0 biturbo de Mercedes-AMG conocido de otros muchos modelos de la estrella y visto ya en el Aston DB11 V8. Anuncia 510 CV a 6.000 rpm y 685 Nm entre 2.000 y 5.000 rpm, encargados de mover poco más de 1.500 kilos. Gracias a eso y a una transmisión ZF (convertidor de par) con ocho relaciones puesta a punto por el equipo de desarrollo de la marca, acelera de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos y alcanza los 314 km/h de velocidad máxima.

Javi Martín


Fotos del Aston Martin Vantage