Estados Unidos, la tierra de las oportunidades. Afirmación que bien podría ser propia de una campaña de marketing pero que en ocasiones, puede decirse que es cierta. Sobre todo si hablamos de automovilismo, ejemplo que tenemos muy reciente tras la participación de Fernando Alonso en las 500 Millas de Indianápolis de la IndyCar.

Otros ejemplos los podemos encontrar en los BMW 507 o Mercedes 300SL, el conocido como ‘alas de gaviota’. Modelos, ambos, que surgieron tras la petición de uno de los importadores para Estados Unidos. Más o menos como el modelo que nos ocupa, ya que se trata de una unidad que fue propiedad del importador y magnate de negocios, Bill Harrah. Un personaje que en el Viejo Continente no tiene mucha fama, pero que al otro lado del Atlántico poseía varios casinos y la colección de automóviles más grande del mundo con 1.400 ejemplares

Harrah era un amante de los modelos fabricados en Maranello, pues era cliente de la firma desde 1959, lo que permitió que se fraguara buenos contactos dentro de la misma. Esto a su vez, dio pie a que Harrah se hiciera con uno de los modelos más famosos de la marca, el mal llamado ‘Daytona’. La berlinetta que salió al mercado en 1968 como sustituto del 275 GTB/4 y rival del genial Lamborghini Miura, luciendo la típica silueta de los grandes Ferrari: morro largo bajo el que se esconde un enorme V12. Cola corta y cabina retrasada.

Ferrari Bill Harrah

Se trataba de un deportivo que contrastaba mucho con el Miura del Lamborghini, que tenía un motor V12 en posición central transversal y un chasis muy innovador. Ambos eran coches espectaculares, llamativos, potentes y rápidos, pero el Daytona tenía algo especial que hizo del modelo un vehículo deseado y rodeado de muchas historias, como esta que vamos a contar.

Bill Harrah, haciendo uso de sus contactos, solicitó su deportivo con una serie de especificaciones que le hacían casi único, pero que seguía siendo un ‘simple’ Ferrari 365 GTB/4 cuyo motor V12 de 4,4 litros rendía 352 CV. Así que cuando llegó a sus manos, se lo mandó a uno de los mayores especialistas de la marca en tierras yankees: ‘Francisco Mir’s Service Center’. Dicho especialista se encargó de otorgar nuevas características al Daytona de Harrah haciendo de la unidad una de las más espectaculares de las 1.400 unidades que se fabricaron.

Convirtiéndose casi en un hot rod sumamente especial, recibió unas aletas más anchas motivadas por una nueva monta de neumáticos de mayor sección y más deportivos, con llantas de competicion y nuevas suspensiones que levantaron la zaga como si de un dragster se tratara. Un trabajo que se completó metiendo mano al V12 delantero que recibió, por su parte, diversos componentes que elevaron la potencia de los 352 CV mencionados, a los nada despreciables 386 CV finales.

Ferrari 365 GTB/4

Existe una historia entorno a esta unidad que le otorga una imagen de icono, con mucho romanticismo y mucho más de leyenda urbana. El caso es que un comercial del fabricante de helicópteros Sikorsky, le intentó vender una de sus unidades afirmando que representaba la forma más rápida para desplazarse de su club en Reno hasta el Lago Tahoe. Un recorrido casi diario para Harrah, quien afirmó rotundamente que si el helicóptero era más rápido que su Ferrari, se lo compraría sin dudar.

La historia cuenta que, lógicamente, fue el Ferrari quien ganó tan llamativo duelo con medias de 235 km/h. ¿Ocurrió realmente? Pues no lo sabemos, pero seguro que hará que su revalorización suba como la espuma, pues no hay nada como una historia llamativa y romántica para que un automóvil sea objeto de deseo.

Javi Martín


Fotos del Ferrari 365 GTB/4 Daytona by Bill Harrah