Los coches familiares, a pesar de las mùltiples ventajas que tienen, siempre han sido coches que no han calado entre los compradores, principalmente en España. Aquí, por norma general, han sido siempre ‘el coche de los muertos’, una forma de definirlos muy poco afortunada y que provocó que fueran totalmente condenados al ostracismo. Hace muchos años ya que dejó de pasar esto, al menos en cuanto a diseño. Tener un coche familiar ya no obliga a sacrificar en diseño o prestaciones. Es posible encontrar versiones con carrocería familiar con entorno a los 600 CV como los Audi RS6 o los Mercedes-AMG E63 Estate cuyo diseño encandila y enamora al más pintado.

Es una pena que coches como estos, prácticos como el que más y atractivos como pocos, se estén viendo afectados por una moda que toma tintes absurdos, como ocurre con los SUV. Estos coches, que ofrecen muchísimas ventajas pero que se compran con una idea equivocada, han arrasado con varios segmentos a su paso hacia la dominación del mercado. Los fabricantes generalistas están dando final a sus sedanes de tamaño medio, como ha ocurrido con Citroën, que ha dejado de montar el C5 sin que haya intención de lanzar uno nuevo, o como SEAT, que tras el Exeo, considerado uno de los mejores modelos de la marca en los últimos años, no tiene ningún sedán medio en su gama. Y así podemos seguir con Honda, Mazda, Toyota

Lógicamente, estas faltas conllevan también una reducción en la oferta de carrocerías familiares y al final, todas las opciones se concentran en el segmento premium, el único que parece ajeno a la ola SUV y que es capaz de mantener todas las categorías intactas. No obstante, hay que saber que el segmento premium es donde mejor funcionan los sedanes y los familiares, en paralelo con los SUV pues hasta marcas como Jaguar, que nunca había tenido un SUV, se han visto casi en la obligación de lanzar el Jaguar F-Pace logrando un éxito enorme. Aunque no resulta extraño viendo como funciona el mercado y la obsesión de la gente por tener uno.

Jaguar XF Sportbrake

Aún y así, los sedanes siguen presentes y los familiares también. Además, son familiares espectaculares en cuanto a imagen, un claro ejemplo de lo comentado al principio; los familiares ya no son coches fúnebres ni de lejos. Son coches atractivos, deportivos y prestacionales sin perder ni un ápice de su mejor baza: la practicidad. Pero claro, cuando tienes una base como el Jaguar XF imaginado por el señor Ian Callum, la transformación a ‘ranchera’ se torna sencilla, aunque no lo sea ni por asomo. Hay que tener muchas cosas en cuenta para que el rediseño a una carrocería familiar no sea un problema. Cosas como la capacidad del maletero, la aerodinámica, la dinámica o el peso afectan sobremanera.

No obstante, en Jaguar han solucionado estos escollos de forma casi perfecta. Por ejemplo, el maletero alcanza los 565 litros de capacidad, que llegan a 1.700 litros abatiendo los respaldos traseros. En el apartado de aerodinámica se ha logrado un Cx de 0,29, que no está nada mal para el coche que es y el peso se queda en un mínimo de 1.660 kg. Quizá estas cosas así sin más no te digan nada, pero debes tener en cuenta que es un coche que mide 4.955 milímetros de longitud y que tiene una batalla de casi tres metros (2.960 mm), siendo 1.880 milímetros de ancho. Es, en definitiva, un coche grande.

Grande y potente, aunque la mecánica básica arranque en los 163 CV. Sorprende por otro lado que con lo que está pasando con los motores diésel, el Jaguar XF Sportbrake arranca la comercialización con una gama de motores diésel mucho más amplia que la de gasolina. Tomando como base el mismo motor 2.0D, se ofrecen los 163 Cv mencionados, otra variante de 180 CV y una de 240 CV que puede montar tracción total. El tope de gama es un V6 3.0D con 300 CV. Respecto a la gama gasolina, solo existe por el momento un 2.0 turbo de 250 CV.

Jaguar XF Sportbrake

De todas formas, tiene cosas interesantes como la suspensión trasera autonivelante, que mantiene la carrocería siempre a la misma altura y contiene los movimientos en marcha independientemente de la carga, permitiendo aumentar la capacidad de remolque hasta los 2.000 kg. También merece la pena destacar una curiosidad, como es el llamado ‘Activity Key’. Una pulsera que hace las veces de llave, pensada para todos aquellos que gustan de hacer algún tipo de actividad y llevar la llave en el bolsillo puede resultar molesto. Lo que no quiere decir que no puedas usarla siempre, evidentemente. Por cierto, también se apunta a la moda del control por gestos para el sistema multimedia.

Los precios arrancan en los 45.600 euros del Jaguar XF Sportbrake 2.0D de 163 CV y acabado Pure. Un precio elevado, pero acorde al segmento en el que milita y en la media de sus rivales.

Javi Martín

Fotos del Jaguar XF Sportbrake