Hablar de Land Rover, para muchos, es hablar del mítico Defender. Un todoterreno de toda la vida que dejó de fabricarse en 2015 pero que en teoría, volverá al mercado renovado y mejor que nunca. Ese coche, el Defender, era una evolución del primer Land Rover de la historia y en parte necesitaba una renovación profunda. Aunque también es cierto que modelos como el Mercedes Clase G llevan en el mercado casi el mismo tiempo y siguen como el primer día, o casi.

Pero hablar de Land Rover no es sólo recordar el Defender, sino modelos como el Discovery o nuestro protagonista, el Range Rover. Otro de esos modelos que han hecho de la firma británica una de las más conocidas del mundo. El primer Range Rover apareció en los años 70 y desde entonces, la evolución ha sido brutal y claramente perceptible. Tanto, que la propia marca tiene una percepción diferente respecto a él. Antes, era un todoterreno de alta gama, pero un todoterreno. Hoy, lo definen como el SUV más elegante del mundo.

Vista trasera del Range Rover Sport SVR

Siempre se ha dicho que hay que evolucionar, o morir. El Defender se mantuvo fiel a sus orígenes y al final, murió. Pero el Range Rover evolucionó, se adaptó y hoy es uno de los referentes entre los SUV de lujo, con versiones tan extremas e incluso sin sentido, como el Range Rover Sport SVR. Un trasatlántico de 2.310 kg, 575 CV y una velocidad punta de 285 km/h. Brutal a todas luces y descabellado al mismo tiempo.

Hacer que un vehículo de semejante tonelaje se ponga a una velocidad cercana a los 300 km/h es algo que no se ve todos los días. Hablamos de una cantidad de inercias desproporcionada y detener semejante aparato a esas velocidades requiere de unas buenas suspensiones y unos frenos capaces de parar un camión desbocado puerto abajo. Sólo el avance de la tecnología permite crear cosas así, aunque en el fondo no tengan mucho sentido.

Range Rover Sport SVR

No obstante, no importa si tiene sentido o no con un V8 de cinco litros sobrealimentado por compresor bajo el capó. Rinde los mencionados 575 CV junto a 700 Nm de par. Acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y en el 2014, con 25 CV menos, fue capaz de rodar en el Infierno Verde, el más que mítico circuito de Nürburgring, en 8 minutos 14 segundos. Una pasada siendo el coche que es y con su cifra de peso.

Para la ocasión y aprovechando la renovación de la gama, el nuevo Range Rover Sport SVR añade algunas novedades que pretenden mejorar el conjunto. Por ejemplo, el capó es nuevo y se fabrica con fibra de carbono. Es la primera vez que la compañía británica (y propiedad de la india TATA Motors junto a Jaguar) emplea este material en sus coches de calle, pero es evidente que cada día se hace más necesario. También se han modificado los paragolpes, siendo el delantero el más notable con nuevas entradas de aire para refrigerar tanto motor como frenos.

Logotipo SVR del nuevo Range Rover Sport SVR

Frenos por cierto, que han sido revisados a fondo para que no desfallezcan cuando se trata de parar esos 2.310 kg lanzados a 285 km/h. El calor que se genera en esos momentos debe ser suficiente para cocinarte un buen cocido con toda seguridad. Las suspensiones también han sido revisadas y el sistema neumático de altura variable ofrece algunas funciones interesantes, además de contener los vaivenes de semejante mole.

Por un lado está la función ‘Acces height’. Con ella, se baja la altura de la carrocería 50 milímetros para facilitar el acceso al habitáculo y puede mantenerse en esa posición siempre que no se superen los 40 km/h. Así se puede circular sin miedos en zonas donde la altura del coche resulta un problema, pues alcanza el metro ochenta. Por otro, ofrece una función que sólo funciona por encima de los 105 km/h, bajando la altura de la carrocería 15 milímetros para reducir la resistencia al avance en un 2%, lo que mejora también los consumos.

Asientos delanteros del Range Rover SVR

Interesante resulta igualmente la posibilidad de bajar la altura de la parte trasera hasta 60 milímetros para facilitar las labores de carga y descarga del maletero, o bien, subir esa misma zona hasta 90 milímetros para que poner un remolque sea mucho más cómodo y sencillo.

Se maquea todo el habitáculo para la ocasión y se instalan unos asientos bastante racing que pesan 30 kilos menos, están climatizados y con una estructura reforzada.

¿Te gusta? Pues prepara 151.400 euros para hacerte con una unidad de este monstruo de 575 CV y 2.310 kg de peso.

Javi Martín


Fotos del Range Rover Sport SVR