Ford Focus ST

Cuando Ford se vio en la necesidad de reemplazar al que había sido uno de sus grandes éxitos, el Escort, no se dejó llevar por la situación y calculó cada detalles con cuidado. El Ford Escort había sido uno de los pilares más importantes en su lista de ventas y se hacía necesario pisar con cuidado. Así, en 1998, apareció uno de los coches que más han dado qué hablar, el Ford Focus. Suponía un nuevo rumbo para la marca en Europa, con un nuevo compacto, un nuevo lenguaje de diseño y además, muchas ambiciones.

No tardó mucho en situarse como uno de los compactos con mejor chasis del mercado, uno de los más dinámicos y gratificantes de conducir, aunque le faltaban versiones que pudieran aprovechar el potencial del bastidor al máximo. Una situación que pronto se resolvió con el Ford Focus ST170, un modelo equipado con un bloque de dos litros atmosférico y 170 CV que gracias a un afinado bastidor, pudo poner contra las cuerdas a los principales referentes del mercado, el Volkswagen Golf y el Seat León. Es cierto que luego apareció el salvaje Focus RS con motor turbo, 215 CV y autoblocante, pero fue una edición bastante limitada.

Ford Focus ST170, la primera generación del ST lanzada en 2002

Ford Focus ST170, la primera generación del ST lanzada en 2002

Las diversas evoluciones del Focus también trajeron sus respectivas versiones ST; la segunda con un motor Volvo de 2.5 litros repartidos entre cinco cilindros, turbo y 225 CV, mientras que la tercera y última, rendía 250 CV extraídos de un cuatro cilindros 2.0 EcoBoost. Por potencia, el Focus ST siempre ha estado un poco por encima del resto de rivales del segmento y su estampa ha seguido modas y tendencias, como ofrecer una agresividad sin excesos.

Misma receta que sigue el nuevo Ford Focus ST. La cuarta generación del compacto americano (aunque diseñado en Europa) ha vuelto a recibir las mismas críticas que el resto de ediciones, es decir, continúa como uno de los modelos con mejor comportamiento dinámico, una buena calidad de realización y un diseño atractivo y sumamente aceptado por los usuarios que, posiblemente, lo conviertan nuevamente en uno de los coches más vendidos y mejor valorados del mercado. Y esto se deba a que Ford sabe muy bien cómo encontrar el equilibrio en casi todos los apartados, además de ofrecer un batidor muy elaborado, que permite disfrutar al volante y al mismo tiempo, que sea un vehículo ampliamente aprovechable por cualquier conductor.

Ford Focus ST

Sin embargo, las versiones ST ahondan en la deportividad pero sin dejar de lado la deportividad y una estética contundente, al mismo tiempo que evita los excesos y el recargo de su carrocería con elementos añadidos como ocurre, por ejemplo, con el Focus RS. No obstante, conviene aclarar que esos añadidos del RS son necesarios para un buen comportamiento al ritmo que se puede rodar con sus más de 300 CV. El nuevo Focus ST no llega tan lejos, pero se queda bastante cerca al anunciar 280 CV. Caballaje que se extrae precisamente del mismo bloque de cuatro cilindros de 2.3 litros EcoBoost del Focus RS y del Mustang EcoBoost.

Junto a esos 280 CV, Ford afirma que hay 420 Nm de par, que llegan a las ruedas delanteras mediante un cambio manual de seis relaciones (automático de doble embrague y siete marchas opcional) y lo que Ford ha llamado como ‘eLSD’. Se trata de un diferencial con varios embragues de accionamiento hidráulico que puede enviar el 100% del par disponible a una sola rueda cuando las condiciones así lo determinan. El cambio también cuenta con función ‘punta-tacón’ para reducciones en los modos ‘Sport’ y ‘Track’ y el turbo incorpora sistema ‘anti LAG’.

Ford Focus ST

Otros apartados siguen tendencias actuales, como el montaje de una suspensión adaptativa que Ford llama ‘Continously Controlled Damping’ (CCD), que puede reajustar su tarado cada dos milisegundos, unos frenos más grandes y potentes, montaje de neumáticos Michelin Pilot Sport 4S o un habitáculo con detalles específicos como los asientos, el volante o algunos adornos.

En contra de modas, también hay un Ford Focus ST TDCi, es decir, diésel. Pero la potencia se queda casi 100 CV por debajo de la versión de gasolina, anunciando 190 CV, aunque el par es casi el mismo con una cifra de 400 Nm.

Javi Martín


Fotos del Ford Focus ST