Honda CR-Z

Hoy día, los coches híbridos son algo bastante común en nuestras carreteras. Sobre todo los sellados por Toyota, líder indiscutible del mercado con esta tecnología. Es más, fue la propia Toyota quien abrió la veda en 1997 con la primera generación del Prius (Prius viene del latín y significa ‘antes’, ‘previo’, ‘que viene con anterioridad’…). Sin embargo, ha costado un poco asentar la tecnología y hacer ver a los usuarios que se trata de algo interesante, sobre todo para aquellos que recorren muchos kilómetros por ciudad.

La electricidad junto a la combustión tienen un potencial enorme y mucho desarrollo por delante, que ayudará a que los motores eléctricos ‘crezcan’ y ganen prestaciones, autonomía, así como interés general. Por ello, los fabricantes han ido agregando al mercado sus propias propuestas, mientras que al mismo tiempo se hacían diversos experimentos para encontrar un hueco donde explotar las bondades de un motor ‘combinado’. Uno de esos experimentos, incomprendido por el mercado, fue el Honda CR-Z.

Honda CR-Z

Allá por el año 2007, la firma japonesa mostró en el Salón de Tokyo un prototipo que anticipaba las formas de un futuro coupé híbrido, que llegaría poco después a las tiendas. Se llamaba Honda CR-Z Concept, nombre que se aprovechó igualmente en 2009, cuando se presentó una nueva evolución del concept con una imagen más cercana al coche de producción. Ya en su última muestra como anticipo, se prometían cosas muy interesantes, como el hecho de ser el primer y único vehículo híbrido con cambio manual de seis relaciones.

El 6 de junio de 2010 comenzaba la venta en España de ese pequeño coupé híbrido con cambio manual. Un coche de diseño muy japonés, compacto, tecnológico y cuyo nombre comercial era el mismo usado en los prototipos: Honda CR-Z (siglas de Compact Renaissance Zero). Además de una carrocería muy aerodinámica y un habitáculo bastante futurista, contaba con un motor 1.5 i-VTEC procedente de la versión americana del Jazz, con algunas modificaciones para rendir 110 CV. Por otro lado, se acoplaba el sistema IMA (Integrated Motor Assist) que la firma había estrenado en el Honda Insight, el rival de Honda para el Toyota Prius de la época. La potencia conjunta no era especialmente elevada, ‘sólo’ 124 CV, perro anunciaba un consumo de cinco litros cada 100 kilómetros y unas emisiones de CO2 de 117 gramos por kilómetro recorrido. Contaba con tres modos de conducción (Normal, ECON y Sport).

Honda CR-Z

Con la ficha técnica en la mano, el nuevo CR-Z no era nada fuera de lo normal, a excepción de su condición de híbrido con cambio manual. Pero quienes lo probaron y los medios especializados hablaron muy bien de su calidad de realización, de su facilidad de conducción y de su buen comportamiento en zona de curvas. También llamó la atención su bajo consumo incluso en conducción deportiva, una situación que por lo general siempre conlleva altos gastos. Sensaciones que mejoraron más todavía cuando se presentó en 2013 un restyling del modelo, con varios cambios en ejecución, equipamiento y en el motor híbrido, que pasaba a rendir 137 CV.

Se dejó de vender en 2016 habiendo ganado algunos premios durante su vida comercial, tales como ‘Coche del Año en Japón 2010 y 2011’, ‘Coche Verde del Año 2010’ según la revista británica Motoring y fue incluído entre los ‘Mejores coches Verdes’ por Mother Earth News en 2011. Sólo seis años en el mercado que estuvieron muy marcados por su precio y por la corta duración de la batería. Sin embargo, ahora, algunos años después de su retirada del mercado, se posiciona como un coche usado especialmente interesante para los que buscan algo diferente y además, un futuro coche clásico.

Javi Martín


Fotos del Honda CR-Z