Ginetta

El automóvil, para muchos, es una simple herramienta que sirve para desplazarse de un lugar a otro cómoda y rápidamente. Sin embargo, este invento ha llegado a convertirse en una de las industrias más grandes del mundo gracias a la pasión de un puñado de locos, que invirtieron sus recursos y su ingenio en cumplir sus disparatados sueños.

Reino Unido ha sido una de las regiones con mayor número de proyectos nacidos de la pasión por los coches, pero sobre todo, por las carreras. Firmas como Lotus, que ha sido capaz de ganar en Fórmula 1 o TVR, que pronto regresará de manos de uno de los grandes ingenieros de la época actual, Gordon Murray, ayudado por una empresa especialmente conocida en el mundillo, Cosworth. Ejemplos de éxito logrado a base de pasión y mucho esfuerzo. Pero no son las únicas, aunque sí de las más conocidas. Ginetta, una compañía nacida en 1958, es otra de estas pequeñas marcas de coches nacidas por y para la competición.

Ginetta

Fueron los hermanos Walklett (Bob, Ivor, Trevers y Douglas) quienes comenzaron a crear máquinas pensando en competición. Sus primeros pasos fueron en forma de kit, un tipo de fabricación que evitaba ciertos impuestos de fabricación y además, tenían (y tienen) un enorme auge en tierras británicas. Realmente, los primeros días de Ginetta tenían el objetivo de crear maquinaria agrícola y fue uno de los hermanos, Ivor, quien se adentró en el mundo de los coches deportivos creando un modelo para su uso personal partiendo de un Wolseley Hornet de antes de la guerra.

Esto ocurrió antes de 1958, fueron los antecedentes que han dado paso a una serie de modelos que se han ganado el respeto de toda la industria y que ha permitido, al contrario que otras como Marcos o la mencionada TVR, llegar hasta nuestros días. De hecho, no sólo ha podido sobrevivir, sino que además se permite el lujo de presentar en el Salón del Automóvil de Ginebra, un espectacular superdeportivo de desarrollo propio, que promete prestaciones muy elevadas. Con el simple hecho de observar su poco discreto aspecto, uno se puede hacer a la idea de lo que esconde esta máquina: décadas de experiencia con automóviles de competición y aliados muy interesantes como Williams.

Ginetta

Se trata del primer automóvil de este estilo que Ginetta lanza al mercado. No será barato, ni mucho menos, ni tampoco habrá muchos, pero todos sus componentes son creación de la pequeña empresa británica. No hay medias tintas, los compromisos se han dejado a un lado y se ha apostado al máximo por las prestaciones y la eficacia. Así, la fibra de carbono es protagonista tanto en la carrocería como en el chasis monocasco. El habitáculo también deja entrever la fibra de carbono, aunque se trata del monocasco, totalmente a la vista y con los asientos integrados en la estructura. Es más, la fibra de carbono también está presente en el árbol de transmisión y en los frenos.

Las exageradas formas de su carrocería no son fruto de una mente enloquecida, sino de los dictados del túnel de viento de Williams, logrando una carga aerodinámica (o ‘downforce’, fuerza descendente) de 376 kilos a 160 km/h. Pocos coches de calle son capaces de lograr algo similar y se encuentra en terreno de coches de competición de máximo nivel. La propia firma anuncia que tan sólo es un 5% menor que su bólido de la categoría LMP3 y además, sin necesidad de recurrir a la aerodinámica activa.

Ginetta

Ginetta afirma que todo lo implementado en este coche procede de su experiencia en el Mundial de Resistencia, con una especial inspiración procedente de los coches de la categoría LMP1. Al mismo tiempo, la marca realiza un guiño a su historia y menciona al Ginetta G10 como uno de los ‘familiares’ más destacados del nuevo superdeportivo que, por cierto, no tiene nombre (se dará a conocer a partir del día 5 de marzo). Una serie de detalles que refuerza la idea de coche con pedigrí de carreras.

Una de las cosas más interesantes de este espectacular automóvil se esconde bajo el capó delantero. En realidad se esconde casi bajo el salpicadero, ya que se encuentra muy, muy retrasado en el chasis para permitir un reparto de pesos del 49% sobre el eje delantero y un 51% sobre el trasero. Hablamos del bloque V8 atmosférico que hace las veces de corazón, fabricado completamente partiendo de un bloque de aluminio capaz de rendir más de 600 CV y 700 Nm de par. Se une a un cambio secuencial de seis relaciones creado ex profeso por la propia Ginetta, quien también ha desarrollo y fabrica las llantas de 19 y 20 pulgadas (delante y detrás respectivamente) con sujeción por tuerca central.

Con sólo 1.150 kilos, la relación peso-potencia de este aparato alcanza los 545 CV por tonelada. Sólo habrá 20 unidades en su primer año de producción, 2020, y según la marca ya se ha vendido el 60%.

Javi Martín


Fotos del nuevo superdeportivo de Ginetta