SEAT Arosa Sport

Allá por la década de los 90 SEAT se disponía a reemplazar al Marbella, un modelo bastante básico que tomaba como punto de partida la primera generación del SEAT/FIAT Panda, que nació como coche ‘low cost’, sencillo de mantener y de conducir. Pero los tiempos habían cambiado mucho y algo tan escaso en todos los sentidos (de ahí el dicho ‘tienes menos detalles que el salpicadero de un SEAT Panda) no tenía lugar. Así que todo se puso en marcha para presentar en el Salón de Ginebra de 1997 el SEAT Arosa.

Evidentemente, la tecnología, plataforma y motores provenían del banco de órganos de Volkswagen. De hecho, el SEAT Arosa compartía línea de producción con el Volkswagen Lupo, ‘primo hermano’ del modelo español aunque con un talante menos juvenil y deportivo. Una característica que siempre ha distinguido los modelos de SEAT y los de Volkswagen. No obstante, la firma alemana puso en circulación el Lupo GTi, una pequeña bomba con un motor de 125 CV que pronto se ganó el respeto de muchos aficionados.

SEAT Arosa Sport

Mientras tanto, el SEAT Arosa seguía su camino de coche ‘resultón’, fácil de aparcar, barato de mantener y divertido de conducir. Los motores diésel TDi con 75 CV eran los más vendidos, con consumos realmente contenidos y una soltura en tráfico denso muy interesante. Pero al mismo tiempo, estaba la versión Sport. No era un coche tan llamativo como el Volkswagen Lupo, tampoco era tan potente, pero como dato curioso, se vendió en Francia bajo el apelativo de ‘Sport FR’. Una denominación que no tuvo en España.

El SEAT Arosa Sport, con su motor 1.4 16 válvulas, es uno de esos coches poco valorados sin ningún motivo aparente. Nos encontramos con un coche que supera por poco los 900 kilos, que dispone de 100 CV, una corta distancia entre ejes y una deportiva puesta a punto de su bastidor. Por prestaciones, que anunciaba una velocidad máxima de 188 km/h y un 0 a 100 km/ por debajo de los 10 segundos, se asemeja a modelos sumamente apreciados como el Peugeot 106 Rallye. Sin embargo, el coche francés es todo un vehículo de culto y el Arosa Sport un coche totalmente olvidado injustamente. Y si además tenemos en cuenta el equipamiento, con cuatro airbags y ABS tras el restyling (modelo de las fotos), todavía parece menos lógico.

SEAT Arosa Sport

Ni siquiera la propia SEAT lo publicitó como cabía esperar. Por aquel entonces, VAG pretendía hacer de SEAT la firma generalista deportiva del grupo, la marca que se enfrentara a Alfa Romeo y por ello, los diseños se cuidaron mucho y la puesta a punto de sus bastidores más todavía. El SEAT Ibiza, el SEAT León o el SEAT Toledo fueron coches muy elogiados por su comportamiento y el pequeño Arosa Sport no fue diferente y los medios de la época destacaron su carácter, su capacidad para tomar curvas a ritmos de vértigo y lo divertido que era exprimir el pequeño motor mutiválvulas en tramos de montaña.

Además, como coche eminentemente urbano, podías aparcarlo en cualquier lugar, consumía muy poco (rara vez supera los siete litros en conducción deportiva) y era sencillo de mantener. Lo tenía todo para ser un coche de capricho, pero parece ser que nadie se acuerda de esta pequeña bomba sellada por SEAT.

Javi Martín