Mazda MX-5

En el Salón de Chicago de 1989 se daba a conocer un modelo que se ha convertido en un icono para los aficionados y en un referente para todos aquellos que disfrutan con la conducción. Era presentado el Mazda Miata, conocido en España como Mazda MX-5, un roadster sencillo, de pequeño tamaño y talante muy deportivo, que se inspiraba en los famosos roadster ingleses como el mítico Lotus Elan.

Con el paso de los años, el Mazda MX-5 se ha convertido en el roadster más vendido del mundo con más de un millón de unidades, 350.000 destinadas a tierras europeas, incluidas en varias generaciones que han cubierto un total de 30 años de historia. Aniversario que se ha celebrado en el Salón de Chicago de 2019 con una edición especial, sobre la última generación a la venta, cuya imagen tienes aquí mismo.

Mazda-MX-5-30-Aniversario

No obstante, nosotros, para celebrar este momento especial, nos hemos decantado por repasar algunos de los prototipos más llamativos que han tenido como base el MX-5 a lo largo de estos 30 años. Comenzamos con el concepto que sirvió como anticipo del roadster japonés y continuaremos hasta lo más interesante que se ha creado sobre la última generación. Porque el Mazda MX-5 ha sido más que un ‘simple’ modelo de producción, ha sido un icono que ha contado incluso con variantes de competición a lo largo y ancho el mundo.

Del Duo 101 al V705, así comenzó la historia


Mazda MX-5


La semilla del MX-5 comenzó a germinar, como en otros tantos casos de modelos que han marcado un momento importante, en Estados Unidos. Era 1979 y por entonces, los Estados Unidos de América eran el mercado más importante del mundo por nivel de ventas y absorción de todo tipo de automóviles. Poco antes, se había creado MANA, Mazda North American, la división estadounidense de la marca japonesa con capacidades de investigación y desarrollo, así como para evaluar y poder comprender mejor los gustos ‘yankees’.

Además, Mazda contaba con Bob Hall como asesor externo, un periodista apasionado por los coches, sobre todo lo deportivos, que se encontraba con el ánimo bastante bajo por la caída en ventas e interés de los típicos deportivos británicos. Pero, casualidades de la vida, este señor pudo reunirse con Kenichi Yamamoto, presidente de la marca, quien le preguntó por el tipo de producto que le gustaría ver a un norteamericano por parte de Mazda. La respuesta fue directa y sin rodeos: “un deportivo económico, por debajo del RX7, que diferenciara a la marca de las demás niponas”.

Poco después, en 1982, pudo coincidir con Shigeroni fukuda, director de MANA, a quien preguntó por el siguiente proyecto que le gustaría crear tras la segunda generación del RX7. Fukuda, casi como su leyera la mente, le dijo que un deportivo ligero y económico. El Mazda MX-5 estaba en camino y tras algunas conversaciones, Bob Hall terminó siendo el primer estadounidense en ser contratado para trabajar en MANA. Ambos personajes fueron quienes comenzaron con los preparativos para la llegada del Miata y se inició el proyecto P729 con varias ideas sobre la mesa que fueron rechazadas. Sin embargo, el prototipo Duo 101, que MANA presentó a la dirección, si llegó a buen puerto y sirvió como base para el desarrollo, que acabó con el prototipo V705 para las pruebas dinámicas en carretera y frente a la competencia que tendría en el mercado.

El desarrollo fue lento, sin prisas y con algunos puntos muertos durante el proceso. Pero en 1985 se aceleró con la apertura de dos divisiones adicionales de diseño, presentando por fin, en 1989, el modelo destinado a producción nada menos que 10 años después de la primera conversación de Bob Hall y Kenichi Yamamoto.

Mazda M Coupe Concept. Coqueto coupé presentado en 1992


Mazda MX-5


 

El MX-5 se convirtió en un éxito sin demasiados problemas. Era un coche atractivo, fácil de conducir pero muy divertido y además, económico. Pero Mazda pronto empezó a jugar con la idea de crear un coupé que aglutinara todas las características del pequeño roadster con una carrocería cerrada, a la que más gente pudiera acceder. Por desgracia, se han quedado todos en el tintero, aunque hay algunas propuestas realmente atractivas como la presentada en los inicios del modelo, en 1996.

Se celebraba el Salón del Automóvil de Los Ángeles y en el stand de Mazda se dejaba ver un pequeño coupé de color amarillo con unas formas muy familiares. Se había detenido la producción del Mazda RX7, el deportivo con motor Wankel que tantos seguidores acumula en todo el mundo y la marca japonesa no tenía ningún modelo para sustituirlo. Pero en aquel momento, los coches deportivos tenían una gran aceptación en el mercado y la firma japonesa quería sacarle jugo. Básicamente, este prototipo totalmente funcional, era un Miata con techo integrado en la carrocería que además repercutía en un maletero algo más grande.

Bajo el capó se optó por el bloque 1.8 litros de 130 CV y 157 Nm de par. No era una potencia exuberante, pero el coqueto coupé pesaba muy poco y podía girar hasta las 7.000 rpm. Tenía cambio manual de cinco relaciones, ya que por entonces no se estilaba tanto el cambio automático y se completaba con un escape Remus con terminal de fibra de carbono. Nunca llegó a producción, aunque ‘amantes’ no le faltaron.

Mazda Miata Mono-Posto. Inspiración sesentera


Mazda MX-5


 

Cuando se lanzó la segunda generación del MX-5 ya se acumulaba un enorme éxito de ventas, pero la marca seguía jugando con posibles versiones aunque, para la ocasión, se sabía de sobra que nunca llegaría a producción. En 1999, con motivo de la celebración del SEMA Show, la feria más grande del mundo sobre accesorios y tuning, Mazda presentó el Miata Mono-Posto, un espectacular concepto tipo ‘barchetta’ italiana que sorprendió a todos por su pureza de líneas.

La idea de Mazda era ahondar en las deportividad en pista cerrada, con un coche monoplaza, con un carenado integrado en la carrocería que cubría el lugar donde va el segundo de a bordo y que otorgaba una imagen muy dinámica y deportiva. Cambiaba también el puesto de conducción, con una instrumentación Pro-Comp similar a la usada por los coches de la NASCAR y un retrovisor central sobre la carrocería. El asiento estaba firmado por REcaro, el volante por Momo y quizá, lo menos acertado de todo el coche fueron las llantas RAcing Hart de 18 pulgadas.

Para animar a esta bonita creación, que como cabe esperar nunca pasó de ser un mero ejercicio de diseño, se optó por el motor 1.8 16v de serie al que se instaló un kit turbo de HKS, para lograr extraer 190 CV y 330 Nm a 4.100 rpm. El motor respiraba a pleno pulmón gracias a una línea de escape totalmente nueva. Uno de los conceptos sobre el Mazda MX-5 más espectaculares.

Mazda MX-5 Superlight. Radical y pensado únicamente para conducir


Mazda MX-5


 

La tercera generación del roadster japonés crecía en tamaño y aumentaba su peso, pero el éxito seguía ligado a la saga. Se cumplían 20 años del lanzamiento del MX-5/Miata y la marca lo celebraba con la creación de un concept que potenciaba el lado lúdico de un coche nacido para que todo el que se pusiera tras su volante, viviera una experiencia de conducción especial. Así, en el Salón de Frankfurt de 2009 se presentaba el Mazda MX-5 Superlight, un concepto muy radical, que recuperaba la idea de una ‘barchetta de calle aunque con una plaza adicional y no como el Mono-Posto.

Perdía el parabrisas, las ventanillas laterales, la capota y hasta los tiradores exteriores de la carrocería, ganaba dos arcos tras los asientos y el habitáculo desechaba todo lo que no fuera necesario para conducir, incluso la moqueta o el aislamiento acústico, junto a la sistema de climatización. Se instalaban nuevos componentes en el interior realizados con plástico con fibra de carbono (CFRP), un nuevo volante y unos asientos casi de carreras con estructura de fibra de carbono tapizados en piel de color marrón. Para ponerlo en marcha había que accionar dos botones para el sistema eléctrico y la bomba de gasolina (como en competición).

Al contrario que las veces anteriores, el motor no era espectacularmente potente. Seguía siendo el 1.8 16v que se había retocado para la nueva generación, pero rendía 126 CV y se unía a un cambio manual de cinco relaciones. Montaba admisión en aluminio pulido y un nuevo sistema de escape, ambos añadidos desarrollados por MazdaSpeed. La suspensión la firmaba Bilstein y las barras estabilizadoras las suministraba Eibach.

Mazda MX-5 Speedster Evolutión. El último en llegar


Mazda MX-5


 

La última generación del roadster japonés, al actual, llegó con algo de polémica al ser un desarrollo conjunto con el Fiat-Chrysler Automobiles. De esta colaboración salió el FIAT 124 Spider y el Abarth 124 Spider, aunque ambos con su propia personalidad. No obstante, pronto se olvidó todo esto y el Miata continúa acumulando ventas en todo el mundo. Y como venía siendo costumbre, la marca presentó algunas ideas con el modelo como base.

Nuevamente, con el SEMA Show de 2015 como lugar de exhibición, los japoneses mostraron dos conceptos de los cuales, hemos elegido el más espectacular. Se trata del Mazda MX-5 Speedster Evolution, una nueva propuesta de tipo ‘barchetta’ biplaza y muy radical, con un peso de sólo 943 kilos y una serie de cambios pensados únicamente para conducir: suspensiones ajustables KW, frenos Brembo, llantas superligeras RAYS 57 en 16 pulgadas y neumáticos slick Kumho.

El motor también es de nueva generación, el 2.0 Skyactiv G de 160 CV, un motor que fue diseñado para lograr las mejores prestaciones, pero logrando bajos consumos y emisiones. Al menos, eso es lo que anunció Mazda en su momento.